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La provincia de Cuenca ha sufrido la despoblación de muchos de sus pueblos. A día de hoy, muchos de los pueblos de Cuenca están abandonados a su suerte y sus casas dúramente resisten el paso del tiempo. Nuestra ruta de hoy parte de la propia Cuenca por la N-420 en dirección Ciudad Real. La primera parada del día la haremos en Hortizuela. Hortizuela lo forman un conjunto de 13 casas en estado ruinoso, pero que conserva los restos de una iglesia románica.

Iglesia de Hortizuela

Antes de llegar, encontramos un caserón que fue residencia de los dueños de éstas tierras, y es que Hortizuela es de propiedad privada y es por ello por lo que no publicamos foto alguna del pueblo. Este caserón llego a alojar incluso un cuartel de la Guardia Civil, hoy un guarda vigila que nadie se acerque a la casa. Incluso está vallada para evitar accidentes, ya que se encuentra en muy mal estado. Abandonado a mediados del Siglo XX, sus habitantes se dedicaban al cultivo de las tierras y a la ganadería, especialmente bovina.

El Cañizar es un antiguo poblado en el que residían los trabajadores de una vieja resinería.

La siguiente parada es quizá las más especial del día. Si nos seguís desde hace tiempo en nuestro canal de YouTube, sabréis que nos gusta mucho el urbex, y nos pierden los edificios abandonados, y en la siguiente visita se mezcla el urbex con los pueblos abandonados. Deshaciendo el camino que nos llevó a Hortizuela, y siguiendo por la N-420 pero ésta vez en dirección Teruel, llegaremos hasta Pajaroncillo. Pocos kilómetros pasado su desvío veremos en la margen izquierdo de la carretera un apartadero y una caseta de madera. Allí podemos dejar el coche o bien aventurarnos por el camino que de allí parte, tal y como hicimos nosotros.

El Cañizar se divide en dos áreas. En la parte alta se encontraban las casas de los propietarios de la finca.

En éste primer conjunto de casas encontramos edificios de dos y tres plantas. A pesar de que se abandonó en los años 90, el paso del tiempo ha hecho mella en ellos y sus techos se encuentran en bastante mal estado y la naturaleza ha vuelto a apoderarse de lo que una vez fue suyo. Por una vez, y sin que sirva de precedente, hemos encontrado un graffiti en un abandono que nos ha llamada la atención para bien. Se ha recreado una cocina en los restos de la sala en la que se encontraba originalmente tal y como vemos en la siguiente foto.

Cocina recreada por medio de un graffiti.

Esta parte del poblado tiene una curiosa historia detrás, ya que en tiempos de la guerra civil fue utilizado como hospital para los heridos del frente de Teruel. También, al igual que en la casona de Hortizuela, hubo aquí un cuartel de la Guardia Civil. Estas eran tierras de «maquis», guerrillas contrarias a la dictadura franquista.

Interior de una de las antiguas viviendas.

Para visitar la parte baja de El Cañizar debemos volver a la carretera y seguir unos pocos cientos de metros. Allí, junto a una chopera de repoblación, encontraremos a la derecha un camino que nos lleva hasta la antigua resinería. Toda esta zona se encuentra vallada, por lo que no podemos acceder a ella. Encaramados al muro que rodea el complejo podemos ver los restos de las viviendas de los trabajadores. También las edificaciones dedicadas a la guarda del ganado y los propios de la resinería, siendo su chimenea lo único que delata el uso industrial del complejo.

La chimenea, que aún se mantiene en pie, nos recuerda el pasado industrial de la finca.

El Cañizar se sitúa a la orilla del río Cabriel, y en sus cercanías podemos encontrar sitios donde darnos un baño en épocas veraniegas. Debido a la cantidad y calidad de los pinos, era zona de gancheros, que se dedicaban al transporte de la madera de forma totalmente artesanal. Utilizaban los ríos para llevarla desde estos bosques hasta el Levante español.

Como veis, nuestra ruta por los pueblos abandonados de Cuenca termina en Villalbilla, y es que nos venía mejor hacerlo así para el regreso a casa. Si, sabemos que no es la mejor diseñada, pero cada cual que la adapte como quiera.

Vista aérea de Villalbilla.

Villalbilla estuvo habitado hasta los inicios de los años 80, época en la que sus vecinos dejaron el pueblo debido a la falta de agua potable en el mismo. Quizá fuese la desidia de la administración el no llevar agua hasta allí, porque la serranía de Cuenca está muy cerca y por todos es sabido la cantidad y calidad de sus aguas. 19 eran la casas que tenían los que allí residían. Se dedicaban al cultivo de distintos cereales, y criaban ovejas y alguna cabra, estando éstas últimas muy controladas para evitar que se comiesen las hojas del cercano monte, ya que era privado, tal y como nos dice el blog «Los pueblos deshabitados». Los restos que mejor se conservan son los de su iglesia, quedando aún visible algo de la decoración en azul de la misma.

Iglesia de Villalbilla.

Son más los pueblos abandonados que podemos encontrar en la provincia de Cuenca, pero eso será parte de una próxima aventura de Two On Trip!! Os dejamos a continuación el vídeo de nuestra ruta por éstos pueblos, no sin antes invitaros a que nos sigáis en nuestras redes sociales. Hasta pronto amigos!

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